Es demasiado complejo el asunto como para opinar por una caminata de dos horas, vimos remeras que dicen "Palestina libre" vendidas al lado de otras del servicio de inteligencia israelì y a escasos centímetros otras tipo porno... (peores que las que se ven en cualquier ciudad grande). Es difícil distinguir entre un comerciante judío y uno árabe en el mercado (impresionante el mercado! una experiencia diferente la forma en que te persiguen para que compres y te ofrecen la mitad o la cuarta parte de lo que te pidieron al principio cuando ven que te vas y hasta pueden insultarte en su idioma).
En paralelo el despliegue del ejército impresiona pero la tranquilidad de la calle es mayor que en Callao y Santa Fé, y no porque sea la paz de los cementerios sino todo lo contrario, se la vè como una ciudad normal europea. Las parejas jóvenes se besan con un entusiasmo o espectacularidad mayor a la que vimos en otros lados y se nos ocurrió atribuirlo a la cercanía de la muerte o de la guerra o al hecho de que hacen el servicio militar muy jóvenes, pero quien es uno para sacar conclusiones asì de ràpido?
Lo cierto es que es un mundo distinto, fascinante y que desafía a dejar de lado prejuicios, mirar, hablar y tratar lentamente de entender algo sobre èl.
Lo intentaremos... mañana haremos la visita a todos los lugares sacros de las tres religiones y también al Museo del Holocausto. Después les contamos.
Abrazos y besos
Ale
PD: Agrego algo muy personal: obviamente yo venía muy condicionado por mi historia familiar; hoy pensè fuertemente en mi viejo, brindé por su memoria con un hermoso vasito de tè muy tìpico de judíos rusos (cuántos tès habremos tomado en algunos vasos parecidos!) y me acordè de mis abuelos. Todos saben que papá nunca quiso venir acá, sin embargo, curiosamente, estuvo conmigo en esta experiencia especial y extraña.
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